5 ciudades con un objetivo: cerrar el centro a los coches

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Los episodios de contaminación en Madrid ya han obligado en varias ocasiones a limitar la velocidad de los vehículos y a restringir el aparcamiento en el centro de la ciudad. Son medidas de emergencia ante un fenómeno cada vez más habitual. Se necesitan planes a largo plazo y todo indica que pasan por restringir el tráfico.

En cuatro barrios de la capital (Las Letras, Cortes, Ópera y Embajadores) ya solo se deja acceder en coche a los residentes y a comerciantes. Y hay planes para cerrar otros dos: La Latina y Malasaña.

Se ha abierto de nuevo el debate: ¿hay que expulsar a los coches del centro de las ciudades? Quienes defienden la medida cuentan con argumentos de peso: preservar la salud pública, mejorar la calidad de vida aumentando las zonas peatonales y contribuir a la sostenibilidad favoreciendo el uso del transporte público y la bicicleta.

En Europa ya hay iniciativas muy avanzadas en esa dirección. Estas son las 5 más ambiciosas.

Oslo

A partir del 1 de enero de 2019 ningún vehículo privado podrá acceder al centro de la capital noruega. Solo se permitirá entrar a los coches de personas con movilidad reducida, autobuses, tranvías, automóviles de reparto (solo en horario comercial) y, aunque todavía no está decidido, probablemente puedan hacerlo igualmente los vehículos eléctricos.

El propósito del actual consistorio es hacer una ciudad de peatones y ciclistas, por eso también existe un plan para la construcción de 60 nuevos kilómetros de carril-bici hasta 2019.

París

La alcaldesa, Anne Hidalgo, ha promovido los llamados Domingos sin Coches, en los que se cierra el centro al tráfico. El propósito es demostrar que la capital francesa puede vivir sin vehículos privados y preparar la ciudad para una prohibición total que afectará a los automóviles diésel (los más contaminantes) a partir de 2020.

Para entonces también se habrán creado numerosas zonas peatonales y áreas reservadas a los coches eléctricos o de muy bajas emisiones. De hecho, París ya lleva tiempo impidiendo el acceso a vehículos pesados y a los coches que no transporten más de un pasajero.

Hamburgo

Su plan, aprobado en 2014, es tan ambicioso que se ha dado 20 años para concluirlo. Entonces, en 2034, el centro de la segunda ciudad más poblada de Alemania será el paraíso del peatón y el ciclista. El objetivo es que el espacio libre de coches abarque 70 kilómetros cuadrados, nada menos que el 40% de su superficie.

Para ello multiplicarán los carriles-bici, soterrarán calles y autovías, extenderán la red de transporte público limpio y crearán un colosal pulmón verde que sirva de marco a los barrios del centro y a las principales vías, que pasarán a ser peatonales.

Londres

La primera medida que tomó la capital británica para reducir el tráfico fue restringir el aparcamiento en superficie e imponer un impuesto para acceder en coche al centro. Pero solo ha sido el comienzo.

El nuevo objetivo es que en 2020 solo puedan circular por las calles ahora restringidas los vehículos híbridos y eléctricos. Los domingos, la prohibición para los automóviles privados sería total, de manera que quien quiera entrar en la almendra londinense deberá hacerlo andando, pedaleando o en transporte público.

Helsinki

Las medidas que ya se están tomando de forma paulatina en la capital finlandesa son similares a las que ya hemos visto en los anteriores casos: cierre al tráfico de motores combustión en cada vez más zonas urbanas, peatonalización masiva, fomento del vehículo limpio y de la bicicleta…

Pero Helsinki ofrece además un proyecto tecnológico y de movilidad único en el mundo: pretende crear una red de transporte público bajo demanda, de tal manera que a través de una aplicación puedas solicitar un coche o un autobús compartido (eléctricos o híbridos, claro) que te recoja en casa. Algo similar a lo que ofrece Uber, pero organizado por el ayuntamiento. Ya se están haciendo pruebas y la idea es que el servicio entre en funcionamiento dentro de 10 años.