Cómo organizar un trastero en cuatro pasos

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El trastero es un lujo accesible para muchas viviendas. Pero este lujo puede convertirse en un problema cuando se improvisan soluciones con muebles no adecuados o se almacena todo tipo de enseres hasta que el espacio se convierte en impracticable. Detectar las necesidades antes de actuar es el punto de partida para triunfar en el intento, pero no el último de los consejos sobre cómo organizar un trastero.

Paso 1: Cómo crear el espacio

No disponer de una habitación específica con función de trastero es un inconveniente salvable con creatividad. Se trata de mirar el espacio de la vivienda con nuevos ojos para determinar dónde crear el ansiado trastero. Un hasta ahora inservible recodo en el pasillo puede convertirse en una pequeña solución, o quizá restar unos metros a un dormitorio, salón o garaje, decidirse a cerrar una terraza interior o a adaptar un lavabo infrautilizado. Lo importante es analizar con perspectiva y paciencia las distintas posibilidades.. Dos claves generales para organizar un trastero son:

  • Saber qué se va a guardar. Es vital empezar por evaluar qué tipos de objetos y enseres se quiere almacenar. De su volumen y peso dependerán muchas de las siguientes decisiones; por ejemplo, no se tendrán las mismas necesidades si se desea guardar ropa, juguetes y maletas (un común en muchas familias) que muebles antiguos. También hay que analizar si esos objetos necesitan algún tipo de condiciones especiales para su conservación, como ocurre en los trasteros de los amantes de los vinos, que reservan un espacio para función de bodega.
  • Diseñar el espacio tomando medidas. Una vez definido el espacio o habitación, se debe trabajar metro en mano en el diseño del espacio.

Paso 2: Cómo organizar el espacio

El trastero tiene que ser un espacio operativo que permita el acceso a todo lo que se guarda con rapidez, y además debe ofrecer seguridad:

  • Apostar por las soluciones que den flexibilidad. No se puede diseñar una solución rígida, ya que las necesidades en el uso del trastero cambiarán con los años.
  • ¿Cuál es el objeto más grande? Un buen truco es identificar el objeto más grande que se va a almacenar para, una vez ubicado en el lugar idóneo, empezar a distribuir el espacio.
  • Ordenar por frecuencia de uso. Es otra de las máximas en este recorrido sobre cómo organizar un trastero.
  • Pensar en la seguridad. En un doble sentido. Hay que tener presente a las personas que van a trastear en este espacio, por ejemplo para evitar que puedan ser golpeadas con cajas indebidamente apiladas o cortarse con objetos que no han sido protegidos. Y, en segundo lugar, los objetos deben estar a prueba de cacos, es en el caso de los trasteros que se ubican fuera de la vivienda.

Paso 3: Cómo elegir el mobiliario

La estantería es el elemento clave para que el trastero no derive en el cuarto de los trastos, pero para que cada cosa esté en su sitio conviene valorar otro tipo de soluciones como armarios, que permiten guardar los objetos más protegidos. Los arcones y baldas ayudan a crear un espacio más dinámico y decorativo, pero aprovechan peor el espacio.  Algunas recomendaciones son:

  • Comprar muebles específicos. Aprovechar la repisa del dormitorio del niño y el mueble antiguo de la cocina arruina cualquier intento de organizar debidamente el trastero.
  • Estanterías modulares. Es la fórmula más fácil de adaptar el espacio a las necesidades cambiantes en una familia, desde el carrito del bebé a los esquís. Se debe apostar por un sistema estandarizado que permita ir ampliando o cambiando determinados módulos con el paso de los años.
  • Cada material tiene unas ventajas (y desventajas). La elección del material de las estanterías debe estar marcada por el tipo de enseres que se van a guardar, el clima, y el efecto decorativo.
    • Mobiliario de resina. Muy recomendable por su buen envejecimiento y el poco mantenimiento que exige. Existe una gran oferta en el mercado y además en una variada gama de precios. Los amantes de los colores tienen aquí su mejor elección, ya que es posible encontrarlas en llamativas tonalidades. La mejor opción además para hogares cerca del mar por su resistencia a la salinidad.
    • Estanterías metálicas. Son muy populares por su facilidad para el montaje si bien siempre hay que prestar atención a que el modelo sea el adecuado para la carga que va a soportar. Desde el punto de vista de la decoración ofrecen un look más fabril cuando tienen acabado metálico, lo que puede ser un acierto si se saca partido. Los esmaltados resultan más vistosos, si bien son más delicados.
    • Estanterías de madera. La versión más gourmet para el almacenaje en casa. Sin duda requieren de una mayor inversión.
  • ¿De 30 o 40 cm? Son las medias más estandarizadas y comunes para el fondo de balda, pero puede haber de hasta 70 cm.

Paso 4: Como seleccionar los contenedores

La sección de almacenaje de muchas grandes superficies se ha convertido en un auténtico canto al ingenio, al que hay que aprender a sacar partido.

  • Una solución para cada tipo de objeto. Para la mayoría de las familias la mejor elección es optar por diferentes modelos de contenedores: cajas de cartón para ropa y calzado; de plástico para objetos más delicados, revistas y juguetes; gavetas de plástico para utensilios de uso más frecuente como herramientas, productos de limpieza o de alimentación, en el caso de que el trastero también asuma funciones de despensa.
  • Distribución del peso. Como norma general conviene ubicar las cajas más grandes y pesadas en la parte baja de la estantería y las más ligeras, como las de ropa, en la parte superior. Conviene no ubicar objetos sueltos sobre las cajas, como se ha señalado, la seguridad es prioritaria.
  • A cada objeto la solución más adecuada. Anclajes para las bicicletas, cestas para los balones, o sistemas murales para colgar herramientas de jardinería… Se debe emplear el tiempo suficiente para dar con la solución adecuada a cada tipo de enseres.