Del ‘coworking’ al ‘coliving’, la nueva tendencia que diluye la frontera entre trabajo y vida privada

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El mundo en el que vivimos gira tan rápido que continuamente se redefinen las formas de trabajar y las formas de vivir. Entre las primeras, en las últimas décadas ha aparecido y se ha desarrollado el concepto de ‘coworking’, materializado en la proliferación de espacios que actúan como oficinas en las que emprendedores y trabajadores ‘freelance’ comparten espacio, gastos comunes y tejen redes de colaboración.

En este sentido, pero un paso más allá, una nueva tendencia está ganando terreno en lo que a trabajo colaborativo se refiere: hay quienes no sólo comparten el espacio en el que desarrollan su jornada laboral sino que, además, conviven con sus compañeros de oficina.

Esta nueva tendencia se llama ‘coliving’ y se originó en Silicon Valley, en un caldo de cultivo en el que la escasez de vivienda chocaba con la multiplicación de jóvenes profesionales que llegaban a la zona para realizar trabajos temporales con muchas ganas de socializar.

Empezaron a aparecer entonces casas en las que los inquilinos no sólo compartían cocina y baño sino también escritorio, wifi e, incluso, aficiones. Algo así como los pisos compartidos de estudiantes, pero con mayores comodidades y unas motivaciones subyacentes que exceden el mero hecho de ahorrar algo de dinero.

 

Nuevas generaciones, nuevas necesidades

El perfil del ‘coliver’ (así se conoce a los habitantes de un ‘coliving’) es el de un joven profesional que desarrolla su carrera en sectores tecnológicos, digitales, creativos, artísticos o cualquier otro cuyo ejercicio no exija de mucho más que de un ordenador conectado a la red. Con más interés en viajar y en acumular experiencias que en procurarse un empleo estable y una propiedad inmobiliaria, los ‘colivers’ buscan compartir sinergias laborales, inquietudes y tiempo libre en un ambiente estimulante y enriquecedor para todas las partes.

El mercado inmobiliario no ha tardado en recoger el guante y, actualmente, el sector de los ‘colivings’ se encuentra ya profesionalizado. No pocas empresas ofrecen a los interesados alojamientos en espacios cómodos en los que vivir y trabajar, con servicios de limpieza periódica y suministros básicos compartidos, una conexión a internet de alta velocidad y una agenda que puede incluir clases de yoga, eventos de networking, fiestas o conferencias.

 

Un sector profesionalizado y en auge

De California a Nueva york, de Alemania a Indonesia, de Marruecos a Tokio… Es fácil encontrar un espacio de ‘coliving’ con tan sólo efectuar una sencilla búsqueda en Google. La oferta es variada, desde empresas como Common, que ofrecen espacios pequeños de ‘coliving’ en San Francisco, Chicago y otras urbes americanas hasta otras como The Collective, que se anuncia como el espacio de ‘coliving’ más grande en la capital británica, un edificio de exquisito diseño con capacidad para más de 500 personas que cuenta con espacios privados para eventos, sala de juegos, gimnasio, spa y un completo calendario de eventos.

Mientras que en algunos países los ‘coliving’ se sitúan en el centro de las grandes ciudades, en España la tendencia ha empezado a aparecer en zonas costeras. Por ejemplo, Sun and Co., establecido en una casa del siglo XIX en el centro de Jávea, oferta, además de habitaciones, terraza, patio, café orgánico, oficinas, salas de reuniones e internet de alta velocidad, las bondades del clima mediterráneo. O The Hub, que ofrece en su coliving de Fuerteventura, la posibilidad de entrar a formar parte de una comunidad de emprendedores digitales y creativos en un ambiente relajado en el que se comparte cocina, oficinas y proyectos profesionales. Vida y trabajo fusionadas en respuesta a las necesidades y aspiraciones de una nueva generación.