La tendencia de construir rascacielos en el mundo no llega a España

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En 2015 se concluyeron 106 edificios en todo el mundo que superan los 200 metros de altura, el límite a partir del cual entran en la categoría de súper rascacielos, como los define el Consejo de Rascacielos y Hábitat Urbano (CTBUH en inglés). La cifra ha supuesto un récord anual y confirma una tendencia hacia un tipo de construcción que supone, además, un enorme desafío arquitectónico.

Según los datos de este organismo, ya existen 1.040 súper rascacielos. En el año 2.000 solo había 265, un incremento del 392% en 15 años. Esta carrera por lograr los más espectaculares skylines del planeta tiene mucho que ver con la imagen de los países y su capacidad económica.

No es extraño, por tanto, que la mayoría de estos edificios levantados el pasado año se encuentren en países emergentes con gran capacidad de inversión, en especial China. La Torre Shanghái es la demostración más espectacular de ello: 632 metros sobre el suelo que lo convierten en el segundo edificio más alto del mundo, tras los 828 metros del Burj Khalifa (Dubai).

Entre el top 20 de los rascacielos de 2015, nada menos que 12 se distribuyen por distintas ciudades chinas. Completan ese listado construcciones en Malasia, Dubai. Abu Dhabi, uno en Moscú y otro en Nueva York, el 432 Park Avenue de Nueva York, que con 426 metros es el edificio exclusivamente residencial más alto del mundo.

¿Qué pasa con España?

Según el ranking que elabora CTBUH, España cuenta con cinco construcciones consideradas de gran altura: Torre de Cristal (250 metros), Torre Foster (249), Hotel Eurostar Madrid Tower (236), Torre Espacio (224) –la cuatro torres de Madrid– y Residencial In Tempo, en Benidorm (200). Ninguno figura entre los 100 más altos. Y por ahora no hay proyectos de futuro más ambiciosos.

La realidad es que en nuestro país no parece existir interés por estas grandes obras. Íñigo Ortiz, socio de Ortiz León Arquitectos y country representative para España del CTBUH, señala dos razones que lo explican. Por un lado, las restricciones legales. Por ejemplo, el plan urbanístico de Madrid impide levantar edificios mayores de 250 metros. Cualquier modificación de la normativa exigiría un largo y costoso proceso administrativo.

Por otro lado, los costes son enormes, al igual que las dificultades para rentabilizar la inversión en ciudades de tamaño medio como Madrid o Barcelona. Según Ortiz, un edificio de 300 metros de altura debe tener un presupuesto mínimo de 600 millones de euros.

De manera que España está fuera de una carrera por alcanzar el cielo que va a continuar aún con más fuerza. CTBUH prevé que en este año se concluyan entre 110 y 135 grandes edificios, batiendo un nuevo récord. Y tiene registrados más de un centenar de súper rascacielos que deben concluirse en los próximos cinco años, entre ellos la colosal Kingdom Tower en Arabia Saudí, la primera construcción que alcanzará el kilómetro vertical.

No sorprende que la CTBUH esté pensando en crear una nueva categoría, la de los mega rascacielos, superiores a los 600 metros, lo que plantea una pregunta que nadie es capaz de responder: ¿dónde está el límite?