Nueva York después de la primera vez

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Se hace un poco duro volver a la misma ciudad cuando sabes que ni toda una vida viajando sería sufiente para conocer todo lo que te falta por ver. Hace unos años, cuando las ganas de salir a explorar otros mundos empezaron a hacerse insaciables, te marcaste una máxima: “A mi neceser pongo por testigo que mientras esté en mi mano y en mis pies, jamás repetiré destino”… Pero ya lo decía Groucho Marx. Los principios están para cambiarlos, para saltárselos y para darse cuenta de que llega un día en el que eres tú mismo el que se pregunta en qué momento se te ocurrió formular un chorrada de tal calibre.

El mundo cambia, las ciudades con él, nuestros intereses y los ojos con los que miramos se hacen diferentes también. A estas “alturas de la vida”, has descubierto el placer de volver a algunos lugares y, Nueva York es uno de ellos. La ciudad que nunca duerme, en la que siempre pasan cosas y en la que todo te resulta familiar porque es “como en las películas”. Y es que Nueva York es como un enorme plató de televisión viviente.

La primera vez que pones un pie la Gran Manzana, no quieres perder ni un segundo o, mejor dicho: no te lo puedes permitir. Quieres subir a lo más alto del Empire State Building; visitar el Moma para por fin, ponerte delante de las obras de Andy Warhol, Hopper, Kandinsky, Picasso, Chagall, etc; recorrer Chinatown y sus tiendas llenas de falsificaciones, cruzar el puente Brooklyn y, ya que te pones, el de Manhattan también. Quieres ir a la Liberty Island o al menos, coger el ferry gratuito que va a New Jersey para saludar a la Estatua de la Libertad desde lejos. Beberte un café take away mientras andas entre los barrios de TriBeCa, Little Italy, el SoHo, Broadway, el East Side, el Bronx, Queens, Harlem… Escuchar una misa de gospel. Respirar hondo entre los mil árboles de Central Park y pasar por delante del edificio Dakota de John Lennon. Perderte de noche entre las luces de Times Square y comerte toda la super tienda de los M&M’s…

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Nueva York

El cansacio no te vence porque sabes que todavía no has visto nada. Quieres una foto delante del esqueleto del tiranousario rex del Museo de Ciencia y recuperar las ganas de estudiar en la preciosa Biblioteca Nacional… Por no hablar del edificio de la Bolsa o de las Naciones Unidas, o de la nueva zona cero o del Flat Iron o de…

En Nueva York no es solo que haya mucho que ver, es que hay mucho que tú quieres ver. Reconócelo. Esto no ha hecho más que empezar. Es hora de que rompas tu promesa. Así que aquí estás por segunda vez. Pensando que haciendo una excepción tendrás que incluir esta ciudad en la lista de “re-vistas” y convencido de que esta vez sí tendrás tiempo para moverte más despacio, sentarte a tomarte un café en lugar de llevártelo ardiendo y masticar más de 10 veces cada bocado de una de esas hamburguesas en las que llevas pensando meses.

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Nueva York de noche

Esta vez le dejas tiempo a la ciudad para que te pasen cosas y, como era de esperar, no te defrauda. Haces couchsurfing en casa de un antiguo amigo. Visitas su oficina. Contemplas el atardecer desde una terraza mientras participas en una barbacoa en buena companía.Escuchas música en directo en la fiesta de un estudio de sonido. Te ves volviendo a casa a las tantas de la noche con una tabla de surf bajo el brazo para descubrir que no todas las entradas de metro están homologadas para este deporte.

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Nueva York

Te pasas de parada. Buscas wifi como un desesperado por todas las esquinas. Descubres a los skate dancers de Central Park. Te regalan unas entradas para un partido de béisbol, escuchas el himno nacional y todo lo que pasa dentro de un estadio en las más de 4 horas de partido. Descubres la tienda de los platos de diseño de Eddy en el 889 de Broadway y la heladería de Ralph.

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La Heladería de Ralph en Nueva York

Terminas comiéndote entre estudiantes la deliciosa hamburguesa del White Horse en el 567 de Hudson y al día siguiente todavía te queda tiempo para comprar todo lo necesario para un mega picnic en el super-supermercado gourmet, Whole Foods Market, de Columbus Circle.

Cuando te diriges al aeropuerto todavía te quedan ganas de más. Nueva York te gustó la primera vez que viniste, te ha vuelto loco esta segunda y ya estás pensando en qué pasará en la tercera. Siendo sincero contigo mismo, no te importaría volver e inaugurar una categoría de lugares en los que incluir a Nueva York. Formará parte de una nueva lista de destinos a los que siempre quieres volver, esos lugares “re-re-vistos.”